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febrero 22, 2012

Quietud en la acción

Swami Muktananda, un maestro hindú que promovió que muchos occidentales se acercaran al yoga en los años setenta, enseñaba a menudo el siguiente sutra: Quietud en la acción. Y explicaba: “Que tus acciones no te perturben a ti ni a los demás”. ¡Qué gran enseñanza! Abarca varios aspectos del yoga. El primero es ahimsa o ausencia de violencia. Si aplicamos un entendimiento claro, podemos observar que al llevar quietud en tus acciones a tu vida y evitar que éstas te perturben a ti o a los demás, practicas ahimsa.  Y va de las acciones más burdas a las más complejas.
Y aquí viene otra gran enseñanza del Bhagavad Guita: el karma yoga. Cumple con tus obligaciones en el mundo, con tu deber (dharma). Y Krishna es muy claro al respecto: “haz la acción que te es obligatoria; la acción es mejor que la inacción. Si te abstuvieses de la acción no podrían llevarse a cabo los procesos corporales”.  Bhagavad Guita 3.8
Haz lo que tengas que hacer. Pero que tus acciones sean perfectas, dignas de un yogui. Que no te perturben a ti ni a los demás. Pongamos un ejemplo cotidiano.
            Como ser viviente, debes alimentarte. Ese es tu dharma. Si no cumples con él, sencillamente mueres. E ir en contra de la vida no es un estado yóguico. Así que eliges comer un plátano en la calle. Si tiras la cáscara al piso, es muy probable que una persona resbale al pisarla. Tu acción perturba el entorno. Si bien el ejemplo es básico, nos ayuda a entender de qué hablaba Baba. Piensa que todas nuestras acciones tienen un efecto. Es como si tiras una piedra a un estanque. La piedra producirá ondas expansivas en el agua. Lo mismo ocurre con tus actos. Cualquier acción que realicemos, por pequeña que sea, tiene repercusiones.
Ahora, no se trata de caer en un estado paranoico y comenzar a proyectar cada uno de las decisiones que tomamos a diario. Entonces te preguntarás ¿cómo saber que estás realizando la acción correcta? En mi experiencia, es posible si actúas desde el estado de calma. La ansiedad y la preocupación no son buenas consejeras. Para eso practicamos yoga. La práctica permite que nuestra mente y entendimiento se pulan. Ejemplifico con la manera de enseñar ásanas del maestro B.K.S. Iyengar. No hay mejor analogía para contemplar el significado de la acción correcta, en quietud y el momento presente. El estilo Iyengar se caracteriza por una precisión en la ejecución de las posturas. El maestro utiliza la voz para guiar al practicante con una serie de instrucciones que le permiten dirigir su mente al momento presente. Si te distraes o permite que tu mente vuele, seguramente no podrás ejecutar la postura, perderás el equilibrio o, peor aún, podrías lesionarte. Una vez más, que tus acciones no te perturben ni perturben a los demás.
Así por qué no llevar este sutra a nuestra vida diaria. Los sutras se caracterizan por ser enseñanzas breves, que en la antigüedad, a no existir papel para imprimir libros, el gúru impartía una lección que el discípulo debería aprender de memoria. Esto implicaba una gran habilidad de síntesis: grandes aprendizajes en pocas palabras. Así que recordar el sutra Quietud en la acción es contemplar la práctica de la ausencia de violencia (ahimsa), cumplir con nuestro deber (dharma) y realizar las acciones que deben ser realizadas (karma yoga).

De sesos y médula. XXXIII FIL del Palacio de Minería

Estimados amigos,

En el marco de la XXXIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, me gustaría invitarlos a la presentación del libro De sesos y médula de Tere Vale con prólogo de Javier Cruz e ilustraciones de Erik Rivera. Tendré el gusto de moderar la mesa con la autora, el periodista Eduardo Ruiz Healy y el físico y divulgador de la ciencia Sergio de Régules. La cita este domingo 26 de febrero a las 19 horas en el Salón Sotero Prieto.
    Sobre este libro, les puedo decir que Tere Vale, periodista y neuropsicóloga, ha escrito un extraordinario texto de divulgación que nos permite comprender no sólo las funciones y la estructura básica de esta irrepetible creación de la naturaleza sino que además nos sitúa en distintos periodos de la historia en los que  la ciencia ha intentado entender al maravilloso cerebro humano.
Un libro divertido y ameno para entender como millones de conexiones neurológicas son necesarias para que un individuo sienta, camine, ría, llore, recuerde y se comunique. Así trabaja el cerebro, la estructura más compleja del universo en donde las células se aprestan a recibir información, tender redes, enviar señales eléctricas y a realizar complejos intercambios bioquímicos. 

enero 27, 2012

De las pérdidas, los apegos y el yoga

Estos últimos días he contemplado con gran atención el valor trascendente de la imparmanencia. David Swenson hacía una analogía muy clara con las posturas en yoga: “¿Te gusta un ásana? ¿Te incómoda un ásana? No te preocupes. Sólo dura cinco respiraciones.” Si continuamente el yoga nos recuerda que todo se crea, se mantiene y se transforma, ¿por qué nos siguen afectando las pérdidas? ¿Cómo debe vivir un yogui frente al duelo?
​Hace un mes estuve en Varanasi, una de las ciudades más sagradas de la India y también una de las más antiguas del mundo. Se dice que Shiva la creó y quién muere en este lugar se libera del ciclo de reencarnaciones. Por esa razón, muchas personas piden que sus cuerpos sean cremados ahí para luego esparcir las cenizas en el río Ganges. Mientras caminaba por unos de los Ghats de Varanasi fui testigo de una cremación. Era sencilla. El cuerpo estaba colocado sobre leña, arropado en telas de color naranja. Eran seis personas nada más. Uno de ellos recitaba mantras mientras el fuego provocado por la madera consumía el cuerpo. No había una sola lágrima. Enseguida, mientras me alejaba, fue testigo de una escena que es difícil describir con palabras. Un hombre se acercaba al Ganges. En sus brazos, llevaba a su bebé muerto. Como los recién nacidos llegan con un cuerpo puro, no es necesario cremar el cuerpecito para que sea recibido por el Ganges. Iba a depositarlo en el río. El rostro de este hombre era impresionante. No encuentro adjetivos precisos para poder describirlo. Pero había una calma perceptible que asumo sólo puede ser resultado de la aceptación.
​El yogui es consciente y acepta que las formas y los roles en el mundo son impermanentes. La muerte es un continúo recordatorio de que lo único real que tenemos es el momento presente. ¿Por qué seguimos aferrados a un pasado que ya es historia? ¿Por qué nos preocupa un futuro que es una proyección? Trabajos, relaciones, posesiones, van y vienen. Hoy eres jefe, mañana quizás puedas ser empleado. Hoy eres padre, mañana quizás abuelo. Nos desgastamos demasiado en pensar lo que pudo haber sido, lo que será o lo que fue sin observar lo que tenemos ahora, que es perfecto. Si el yogui está en un estado de calma y paz, vive con la consciencia plena de que hasta esos estados, por más positivos que parezcan, son temporales y podrían verse afectados por la salud o la muerte. Y si atravesamos por una situación difícil, transgresora, el yogui también sabe que eso que está viviendo encierra una gran enseñanza y que tampoco la situación será eterna.
​Las pérdidas duelen porque la mente está aferrada a las formas, a lo conocido, a lo que está acostumbrada. Pero el yogui, con gran perspicacia, quiere ver más allá de las formas para aceptar que todo cuanto existe se crea, se sostiene y se transforma. Con este entendimiento, el yogui aprende a surfear en las olas de las distintas manifestaciones en el mundo. Si hacemos una analogía con esta energía que llamamos vida, podemos apreciar que el mismo mar puede producir una calma de gran bellaza o un tsunami con una fuerza destructora implacable. Seguro habrá olas placenteras, divertidas pero también habrá otras que impliquen grandes retos. Pero al final, siempre está la orilla a la que puedes llegar.

¡Namasté!

enero 16, 2012

¡Qué el comer sea nuestra práctica espiritual!

“No todos pueden permanecer en un parado de cabeza todo el día, meditar en silencio durante tres años o cantar el nombre de Dios continuamente, pero lo que sí hacemos con mayor frecuencia es comer. Así que si no haces ninguna de estas cosas, haz del comer tu práctica espiritual. De manera consciente, elige comer alimentos que se hayan obtenido con el menor daño posible hacia otros. Asegúrate de comer con aprecio, respeto y gratitud por el sacrificio que se ha realizado para que estos alimentos lleguen a tu mesa”, afirman Sharon Gannon y David Life de Jivamukti Yoga.
"Elige alimentos que se hayan obtenido con el menor daño posible". Contemplo esta frase de los creadores de Jivamukti Yoga porque invariablemente me remite al concepto del ahimsa, la ausencia de violencia, una de las enseñanzas fundamentales del yoga. Y la ausencia de violencia no se trata únicamente de no dañar físicamente a otro. Sino también de no violentar nuestro hábitat y medio ambiente. Es ser consciente de que consumir alimentos tratados con pesticidas y que han sido cultivados en lugares donde se han talado árboles es alejarse del precepto de ahimsa. Cuidar nuestros recursos naturales es practicar ahimsa, vivir en un estado de ausencia de violencia hacia nuestra Tierra. Sin lugar a dudas, el tema de la alimentación y el yoga van de la mano. Hay un debate controvertido sobre si un practicante de yoga debe ser vegetariano o no. En mi experiencia personal, creo que lo más importante es movernos en el ámbito de la acción consciente. Si tienes una práctica constante de yoga ásana, podrás contemplar qué alimentos te hacen bien y cuáles no.
El señor Krishna considera tan importante la alimentación que dice en el Bhagavad Guita, 15.14: “Me convierto en el fuego de la vida, que está en todas las cosas que alientan; y en unión con el hálito que entra y sale, quemo las cuatro clases de alimento”. Por eso creo que muchas veces, para el practicante del yoga el desafío no está en realizar un parado de manos, un arco completo o bajar los talones al piso en Adho Muka Svanasana. ¡No! ¡El verdadero reto está en cambiar hábitos alimenticios!
Baron Baptiste, el fundador de un estilo conocido como Power Yoga, dice que: “Cuando la gente se compromete a vivir conscientemente y empieza a experimentar cambios positivos y saludables en su cuerpo, también comienza a comer mejor”. Y es que sí a la mente le dices: “no hagas esto o no comas aquello” seguramente será el primer deseo que se arraigue en tu cuerpo. Así que práctica, práctica, práctica. Recuerda que el poder que la comida ejerce sobre tu mente es profundo. No lo dejes a la ligera. Y si necesitas una guía, comparto cinco principios de orientación que Baron Baptiste comenta en su libro Yoga para estar en forma (Integral, Barcelona, 2002) y que pueden ser útiles:
1. Sé consciente de tus hábitos alimenticios. Antes de comer, pregúntate: ¿Voy a comer para escaparme o para llegar a un estado armónico? ¿Estoy alimentado mi ego (para negar sentimientos y volverme insensible) o estoy alimentado mi cuerpo? ¿Como porque tengo hambre o para ocultar un vacío más profundo?
2. Come intuitivamente. Baron Baptiste llama a este principio, comer desde la causa, es decir, preguntarnos ¿qué es lo que este alimento causará en mí? ¿Me producirá culpabilidad, remordimientos, hinchazón, molestias estomacales? ¿O me producirá sostén, energía y un estado de ánimo general positivo sobre mi propia capacidad de elección? ¿Te dará vigor o te lo quitará?
3. Descubre los alimentos ricos en agua y por qué tu cuerpo los necesita. Baptiste afirma en este principio que el agua de la fruta y la verdura fresca posee una cualidad especial y explica que a diferencia del agua normal que bebemos, el agua de los alimentos vivos contiene enzimas y nutrientes que se absorben en los intestinos para que el cuerpo los utilice.
4. Entérate de por qué el intentar engañar a la Madre Naturaleza sólo te engañará a ti. Aquí el autor invita a retomar el principio más básico: volver a la naturaleza y a sus alimentos revitalizantes.
5. Finalmente, aprende a vivir hasta los cien comiendo menos. Al comer menos, y más limpio, tu práctica de yoga progresará rápidamente puesto que eliminarás mejor, pesarás menos y tendrás más energía.
Así que ahora, en enero, hagamos del comer, ¡nuestra práctica espiritual!

Twitter: @omyogahoy

Clases de yoga en Purno Ham

El yoga nos enseña a relajarnos físicamente, a concentrar nuestra mente y a contemplar los desafíos de la vida diaria con una perspectiva más amplia. Ayuda, de manera natural, a contrarrestar las presiones, las tensiones y el estrés del mundo contemporáneo. Es el antídoto perfecto para la depresión. El yoga regula el funcionamiento de órganos internos y sistemas respiratorio, digestivo, nervioso, nervioso central, cardiovascular, inmunológico y hormonal. Ofrece un estado de bienestar muy diferente al que producen las endorfinas altas que generan los ejercicios típicamente occidentales. Cuando practicamos yoga obtenemos una sensación de dominio sobre nuestro mundo; al ejecutar las posturas o ásanas de fortaleza nos volvemos fuertes física, mental y emocionalmente. Mientras más flexible se transforma nuestro cuerpo, también nuestras actitudes lo hacen.

El Ashtanga Vinyasa Yoga, practicado en su correcto orden secuencial, gradualmente lleva al practicante a redescubrir su máximo potencial en todos los niveles de la conciencia humana: físico, psicológico y espiritual. A través de la práctica de la respiración correcta (Ujjayi), posturas físicas (ásanas) y atención dirigida por medio de la mirada (dristi), se obtiene control de los sentidos y una gran conciencia sobre nosotros mismos. Al mantener esta disciplina con regularidad y devoción, uno adquiere estabilidad en el cuerpo y en la mente.

Practiquemos juntos. Trae tu propio tapete. Todos los niveles bienvenidos.
Clase todos los lunes a las 20:15 en Purno Ham Yoga & Sanación un estudio ubicado en Obrero Mundial 215-C Colonia del Valle, esquina con Amores en la Ciudad de México. El shala se encuentra a un costado del Oxxo.
Para mayores informes, consulta www.purnoham.com o llama al teléfono +52 (55) 5523 7204 en horarios de oficina.

Daniel Mesino (Dan Sam) es editor de profesión, especializado en libros de crecimiento y desarrollo humano. Ha estado en contacto con las enseñanzas del yoga desde 1994. Bajo la guía de Swami Nityananda de Shanti Mandir, la meditación ha sido una constante en su vida. En 2002 comenzó su práctica de hatha yoga en el Centro Budista de la Ciudad de México (CBCM). Es instructor certificado en Ashtanga Vinyasa Yoga por Purno Ham Yoga & Sanación con el aval de la Federación Internacional de Yoga (IYF). Ha participado en talleres con David Life y Sharon Gannon de Jivamukta Yoga así como con Sunil Kumar en India, David Williams, David Swenson y Andrei Ram. Es colaborador del Instituto Mexicano de Yoga. En 2009 fundó www.yogahoy.blogspot.com, un espacio para difundir y acercar la práctica del yoga. A la fecha, recibe más de 3 mil visitas al mes de practicantes de México, Estados Unidos, América Latina y España. Continúa su formación como maestro en Yoga Espacio.