De los pares de opuestos y la práctica del yoga


En estos días he reflexionado sobre los pares de opuestos y la práctica de yoga. Y explico a detalle. Para entender la perfección de este universo es preciso observar los pares de opuestos: frío y caliente; arriba y abajo; felicidad y desdicha; entusiasmos y apatía; vida y muerte; etcétera. De hecho, dentro de la cosmovisión hindú, son tres las cualidades presentes en todo lo que existe: tamas u oscuridad, que se manifiesta por una sensación de falta de energía y apatía; rajas o actividad que se identifica por con el movimiento y la agitación; y sattva o estado luminoso al que el yogui quiere aspirar.
            El yogui busca trascender el estado tamásico de apatía y controlar la energía que surge de una mente rajásica para cultivar un estado luminoso o sátvico.
Contemplar y observar estas cualidades en la naturaleza, presente en todo, desde las emociones, los estados mentales, los alimentos, etcétera; nos ayuda a movernos con mayor sutiliza en el mundo. Por ejemplo, hace un par de días, en la clase que imparto los lunes en Purno Ham Yoga & Sanación(www.purnoham.com), practicamos ashtanga vinyasa yoga con la conciencia de trabajar los pares de opuestos e integrar los aspectos de sol y luna en las posturas. Trabajamos con la zona purvo del cuerpo, es decir todo el área frontal que se identifica con la energía, el plexo solar, los músculos, el sistema óseo y la fuerza. Cabe destacar que muchos practicantes de ashtanga tendemosa hacer de la práctica una experiencia muy energética y solar. Por eso también hicimos énfasis en  la zona paschima  que está relacionada con la calma, la introspección, la espalda, los órganos internos y la piel.
            Al llegar a la etapa de los arcos (urdhva danurasana), una postura muy solar, les pedí a los practicantes que contactaran con el aspecto de luna en la postura. Uno de ellos entró de manera muy pacifica a su extensión hacia atrás. Al final de la clase me comentó que contactar con cualidades como la calma y la introspección le permitió llevar su atención hacia la zona de lumbares y disfrutar del arco sin lastimarse. ¡Ahó!
            Por eso es importante detenernos por unos momentos y contemplar nuestra manera de proceder en la vida. Hagamos un breve ejercicio. Toma una postura cómoda. Respira profundo y exhala largo. Repite este ciclo de respiraciones hasta que tu respiración sea tranquila y tu mente se calme. Ahora contempla estas preguntas:
¿Mi forma de actuar integra la calma y firmeza? ¿Mis palabras reflejan una intención segura pero también suave? ¿Me muevo en el mundo de tal forma que contacto con la estabilidad de la tierra pero a la vez con la ligeraza del aire?
            Observa tus respuestas. No las juzgues. Sólo recuerda: de la integración surge la unidad. Es como el mito de Shiva y Shakti, la representación de lo masculino y lo femenino en la creación. Shiva es el aspecto masculino de la divinidad, es el poder absoluto, latente y no manifiesto. Por otra parte, Shaki es la cualidad femenina de lo divino. Es la energía en su aspecto dinámico. Para que Shiva se manifieste, es necesario el dinamismo de Shakti. Para que Shaki se mueva, es necesaria la existencia de Shiva. De la misma manera en que el Sol y el calor están unidos, así opera el aspecto de Shiva (masculino) y Shakti (femenino).  Contempla esta analogía. En tu cuerpo, conformado por células, tejidos, músculos, articulaciones, huesos, arterias, órganos, etc, están latentes todas las ásanas (posturas) del yoga. Es el estado de Shiva. Al ejecutar las ásanas, permites que Shakti fluya, se manifieste. Entonces surge la unidad.

Namasté

Clases de ashanga vinyasa yoga todos los lunes a las 20:15 en Purno Ham Yoga &Sanación (Obrero Mundial 215-C esquina con Amores en la Colonia del Valle, Ciudadde México). Las clases están abiertas a distintos niveles de práctica.

Twitter:Omyogahoy

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