De los niños, sus derechos y la práctica del yoga


En México y en otras partes del planeta, abril esta dedicado a celebrar la niñez en el mundo. Invariablemente cuando veo a mi sobrino Sebastián, de 7 años, no puedo más que pensar en la deidad hindú que se conoce como  Lalita, "la que juega". Esta devi o diosa, es el aspecto divino que se manifiesta como espontaneidad y creatividad. Y esas características son dos de las grandes virtudes que cultivamos durante la infancia.
Sebastían, mi sobrino, practica yoga. Cuando lo veo divertirse y mostrando gozoso como puede hacer un parado de manos, pienso en el universo como el gran juego de la conciencia que se manifiesta en una creación lúdica de innumerables formas. El yogui debe ser consciente de estos aspectos espontáneos y lúdicos en la vida y contactar constantemente con ellos. ¿Cuántas veces frunces el ceño e incluso te enojas cuando no puedes ejecutar una postura de yoga? No nos tomemos tan en serio. Observa como Lalita se manifiesta en los niños que se divierten constantemente de manera espontánea. Aprende a jugar, diviértete. Por ejemplo, si estás en el proceso de aprender a estar en bakasana y te caes, ¡ríete! No te tomes tan en serio.
Los niños no se aferran a un pasado que ya se fue ni se preocupan por un futuro que no llega. Viven en el constante presente, en sukha (dicha) percibiendo el mundo como una gran obra de teatro. Están atentos a todo, con gran curiosidad. Sus sentidos viven en continúo asombro. ¿Cuándo fue la última vez que viste algo con curiosidad o que te asombró? Solo recuerda por un momento la dicha que surge al ser espontáneo, lúdico y creativo. Piensa que de este de este modo se crea, se mantiene y se disuelve el universo.
            Así que durante este mes, cultivemos la creatividad y espontaneidad que nos recuerdan la sapiencia innata de los niños. Recordemos a Lalita y cuidemos a nuestros niños y niñas. Si hay un dharma o deber en esta vida, es ver por otros, cultivar con gran convicción el sloka o verso: Lokah Samastha Sukhino Bhavantú, “que todos los seres, en todos los reinos sean felices”. Y que mis acciones, pensamientos y palabras contribuyan a la felicidad de todos los seres. La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) de la Unicef nos recuerda que “todos los niños y niñas tienen los mismos derechos”.  Y establece que “tienen derecho a recibir una alimentación adecuada, vivienda, agua potable, educación de calidad, atención primaria de la salud, tiempo libre y recreación, actividades culturales e información sobre los derechos”.
Enfatiza la protección contra todo tipo de malos tratos, abandono, explotación y crueldad, e incluso el derecho a una protección especial en tiempos de guerra y protección contra los abusos del sistema de justicia criminal. La misma convención señala que: “Los niños y niñas tienen derecho a la libertad de expresión y a expresar su opinión sobre cuestiones que afecten su vida social, económica, religiosa, cultural y política. Los derechos a la participación incluyen el derecho a emitir sus opiniones y a que se les escuche, el derecho a la información y el derecho a la libertad de asociación. El disfrute de estos derechos en su proceso de crecimiento ayuda a los niños y niñas a promover la realización de todos sus derechos y les prepara para desempeñar una función activa en la sociedad”.*

            Namasté
             
*Con información de la UNICEF. La liga en http://www.unicef.org/mexico/spanish/17054.htm

Dan Sam (Daniel Mesino) es editor de libros e instructor de Yoga con énfasis especial en los estilos de Ashtanga Vinyasa y Yoga dinámico. Su twitter es @omyogahoy

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