De la enseñanza y la práctica del yoga

En estos últimos días he estado contemplando con atención el vínculo que existe entre maestro y practicante. Honro esta relación y si hay una intención o sankalpa en mi vida es tener la buena fortuna de acompañarme siempre con buenos guías en el camino.
Y es que, en verdad, la manera de aprender yoga es directamente de un maestro. Si bien es cierto que ahora contamos con un mayor acercamiento a esta sabiduría milenaria a través de congresos, libros, documentales, videos e información en la red –que se convierten en excelentes herramientas para profundizar en nuestro entendimiento –, el practicante sólo podrá acceder al conocimiento del yoga viviéndolo. ¡Qué no te digan, qué no te cuenten, ve y yoguea!

Por eso es un gran tesoro encontrarte con un maestro que te ayude a tener la experiencia del yoga de una manera segura, gozosa y sin lesiones. Esta relación es tan sagrada que incluso Gurupúrnima, una de las festividades más significativas de la India, está dedicada al Guru o maestro espiritual.


    Y aquí cabe preguntarse, ¿quién es un buen maestro de yoga? Si tengo el anhelo de compartir con otros mi propia experiencia, ¿cuándo estaré listo para enseñar yoga?

El yoga promueve la acción consciente, es decir, ten plena consciencia de que cada acción que realices tendrá una consecuencia. Es el principio del karma yoga. Así, el practicante deberá elegir a su maestro cuidadosamente, con “ojo de águila”. Como dice B.K.S. Iyengar: "En Occidente, la gente va a clase sin poner a prueba la aptitud del profesor. Así como el maestro examina a los alumnos, también los alumnos deberían someter a examen el nivel de los profesores antes de aceptarlos como tales". Y por otra parte, quién decida tomar la determinación de enseñar yoga, deberá hacerlo desde un espacio de honestidad, comprometido con su propia práctica y con mucho respeto por las enseñanzas.
En una entrevista, Sharon Gannon, una de las fundadoras de Jivamukti Yoga, comentó: “el gran santo Shri Krishnamacharya, el gúru de mi amado maestro Shri K. Pattabhi Jois, decía que las cualidades de un buen maestro de yoga son: (1) Estar vinculados a un linaje. Es decir, tener un maestro y que éste los reconozca como sus alumnos. (2) Mantener una práctica diaria, (3) que sean seres que realmente aprecien a otras personas y que estén dedicados a la liberación y felicidad de sus estudiantes. Por su parte, el mismo B.K.S. Iyengar, un texto maravilloso de su libro El árbol del yoga, comenta: "El arte del yoga es enteramente subjetivo y práctico. Los profesores de yoga han de conocer el completamento funcionamiento del cuerpo; han de conocer el comportamiento de las personas que acuden a ellos, cómo reaccionan y estar listos para ayudar, proteger y salvaguardar a sus alumnos." 

Ahí está el trabajo del discípulo y el compromiso del maestro. Por un lado, ser cuidadoso al elegir al maestro. Y una vez que lo haya encontrado, honrar sus enseñanzas de la mejor manera: aplicar en la vida diaria lo aprendido, llevar el yoga más allá del tapete, fuera del shala. Por otro lado, el futuro maestro, comprometerse con su propia práctica personal, amar las enseñanzas del yoga y contribuir con sus acciones a cultivar un cuerpo sano, una mente en paz y un corazón compasivo.

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