Los cuatro pilares del Ashtanga Vinyasa Yoga

El avance del yoga no está en qué tan fuerte o qué tan flexible eres.
De ser así, los circos y los espectáculos circenses estarían llenos de yoguis.
David Swenson
“Practica y todo lo demás vendrá”, dice K. Pattabhi Jois. El Ashtanga Vinyasa Yoga es vigoroso y divertido. Calma la mente de aquellos que siempre viven corriendo y despierta el ímpetu de quienes son más tranquilos. Es un estilo que todos pueden practicar. En mi clase hay una adolescente de trece años y uno de mis compañeros está a punto de cumplir sus primeras cinco décadas. Sin embargo, para que la práctica sea gozosa, segura y que permanezca por muchos años, es importante incorporar algunos elementos técnicos. Y si bien, la técnica no hace al yogui, si permite ejecutar cada postura de manera segura y sin lesiones. Estos aspectos son cuatro, no son visibles y David Swanson, en su libro Ashtanga Yoga, The Practice Manual (Asthanga Yoga Productions, Estados Unidos, 2009) dice “que sin ellos el yoga no es nada más que una expresión externa de un movimiento físico pero cuando estos cuatro principios sutiles se aplican de manera correcta, permiten al practicante entrar al reino mítico del prana y experimentar las maravillas sutiles del Ashtanga Yoga”.
Primer pilar: la respiración Ujjayi
“Tu respiración es lo que une tu mente a tu cuerpo, y a ti con el instante presente. Mantener una respiración constante y rítmica es el elemento más importante de la práctica del yoga”, dice Baron Baptiste, el fundador de Instituto Baptiste de Power Yoga. Constantemente, mi maestro Kushala nos recordaba antes de iniciar cualquier práctica de Ashtanga Vinyasa Yoga: “si van a hacer algo hoy, que sea respirar”. Y ahí esta el primer principio que debe sustentar al practicante: la respiración.
La forma en que respiramos durante nuestra práctica se conoce como respiración ujjayi que significa “respiración victoriosa” y se mantiene a lo largo de toda la secuencia (saludos al sol, posturas de piso, en el suelo, inversiones y secuencia final) hasta que llegas a tolasana (postura final de la balanza) donde se aconseja una respiración de fuego (exhalas por la nariz y con la fuerza generada por la exhalación, inhalas) y finalmente en svasana o postura del cadáver, donde tu respiración vuelve a su ritmo normal.

Segundo pilar: Bandha o no bandha
¿Qué contraiga qué....? ¿Qué cierre qué....? Después de la respiración ujjayi, el siguiente elemento básico en la técnica del Ashtanga Vinyasa Yoga son los bandhas. Bandha es el término que se utiliza en yoga para designar una contracción muscular o “candado”. Durante la práctica del Ashtanga Vinyasa Yoga se aplican tres bandas: Mula bandha, Uddiyana bandha y Jalandara bandha.
Mula bandha y Uddiyana bandha se mantienen a lo largo de toda la sesión. Los bandhas se pueden contraer suavemente, con fuerza o en un término medio. En algunas posturas de la primera serie, un movimiento que nos puede costar trabajo de ejecutar o que incluso puede parecernos imposible resulta cada vez más fácil cuando se ha conseguido cerrar los bandhas.

Tercer pilar: La mirada interior o dhristi
El tercer pilar de una postura es el drishti. Drishti proviene de la palabra dris que en sánscrito significa “ver”. Habitualmente se traduce como “punto de enfoque” y hace referencia a la dirección en que se mira durante la ejecución de una postura. Sin embargo, como bien explica David Swenson: “poco tiene que ver con la mirada física. La verdadera ‛mirada’ se dirige internamente. Es dirigir nuestra atención a los aspectos sutiles de nuestra practica que son la respiración y los bandhas”. Y para esto nos auxiliamos de la mirada exterior. Se trata de observar afuera para mirar hacia adentro. Recuerda que uno de los propósitos de tu práctica es lograr una concentración mental y una meditación en movimiento. Necesitas estar consciente, con los sentidos atentos a cada postura pero sin las distracciones que pueden significar tus otros compañeros, el reloj de la clase o los sonidos exteriores. El drishti te ayuda a crear un balance interno y externo de tu práctica. De forma interna, mirar fijamente un punto determinado, como puede ser la punta de la nariz, te ayuda a enfocar la mente y alcanzar un estado de gran concentración. De manera externa, es tu ancla para encontrar el equilibrio en las posturas.

El cuarto pilar: Vinyasa, el matrimonio entre movimiento y respiración
Inhalo profundo, exhalo largo. Elevo brazos, inhalo. Frente a las rodillas, exhalo. Estiro la espalda, miro al horizonte... inhalo. Exhalo, voy la plancha, chaturanga... Si hay algo que distingue al Ashtanga Vinyasa Yoga de otros estilos es el vinyasa, ¡el matrimonio entre respiración y movimiento! ¡Una relación que no admite divorcios!
Y va más allá de inhalar-exhalar con cada movimiento. Cada postura tiene una respiración asignada. Generalmente cuando expando (y también cuando elevo) inhalo. Y cuando contraigo (o voy hacia abajo) exhalo. Por ejemplo, inhalo al entrar en urdha mukha svanasana (perro mirando hacia arriba) y exhalo en ardho mukha svanasana (perro mirando hacia abajo). Aquí me detengo en otro aspecto característico del Ashtanga Vinyasa Yoga: no sostienes las posturas por largo tiempo. Recuerda que las posturas o ásanas son sólo una herramienta. Como dice David Swenson: “¿Cómo reaccionas ante una postura que disfrutas y una que detestas? ¿Amas una postura? ¿Odias una postura? No te preocupes. Sólo dura cinco respiraciones”. El Ashtanga Vinyasa Yoga es meditar sobre el estado cambiante de todo lo que nos rodea. Lo único que siempre estará ahí es tu respiración.

Bibliografía
Ashtanga Yoga. Practice and philosophy de Gregor Maehle publicado por Kaivalya Publications, (Australia, 2006)
Astanga Yoga en casa de Tara Fraser publicado por RBA Integral (Barcelona, 2005)
Ashtanga Yoga, The Practice Manual de David Swenson publicado Ashtanga Yoga Productions (Austin, TX, 2009). ¡Ya hay una edición en español!
Yoga para estar en forma de Baron Baptiste publicado por RBA Integral (Barcelona, 2006)

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