Del yoga, el inicio de nuevos ciclos y la cualidad cambiante de la vida.

En el archipiélago hawaiano, una de las palabras que más se escucha es Aloha. Una maestra de yoga me comentó que se podría interpretar cómo "hola, te doy la bienvenida  y también te despido con amor". Tanto las acciones de recibir como de despedir están implícitas en esta locución. Me decía que también era importante recordar que el amor estaba presente en ambas acciones.

Al contemplar esta expresión, no pude evitar reflexionar sobre el nuevo ciclo que comienza. Muchos conocidos y amigos coincidieron en señalar que el año que acababa de culminar había tenido como constante el dolor y el sufrimiento por diversas razones. Las sensaciones de desesperanza, estrés y orfandad fueron constantes ante los cambios drásticos que estuvieron presentes a lo largo de los doce meses anteriores. 

En este contexto, soy consciente de la necesidad de llevar al mundo exterior lo aprendido en el tapete  y en el salón de yoga. La práctica continua, día a día, es el único camino para transitar ante los cambios constantes que son la única certeza que tenemos: todo está en continua transformación. La felicidad es un estado al que todos tenemos derecho. No es resultado azaroso sino fruto de nuestro propio esfuerzo. Sankara, el gran sabio que ha hecho una introducción invaluable al Vedanta en el Vivekachoodamani, afirma que tener una nacimiento humano es de gran valía. No lo desperdiciemos. 

Definitivamente, conforme vamos creciendo, el mundo que nos habíamos construido va cambiando. Las relaciones se transforman, los hijos crecen, los gobiernos adoptan posturas que no entendemos, perdemos a seres queridos, la dinámica laboral toma giros inesperados, etc. Ante este escenario, lo único que podemos hacer es acompañarnos bien, y nosotros somos nuestra mejor compañía. Patañjali en sus Yoga Sutras asegura que el sufrimiento que viene puede y debe ser evitado. Y en este sentido, las prácticas son el soporte. Sankara comenta que las prácticas primordiales para adentrarnos en una comprensión amplia de la vida son la reflexión y la meditación y señala seis características esenciales que debe cultivar un buscador:

  1. Valor
  2. Discernimiento
  3. Desapego
  4. Equilibrio
  5. Paz
  6. Gozo
Tengamos el valor para no abandonar las prácticas y el discernimiento correcto para asimilar las enseñanzas. Que abordemos el 2017 con aloha, es decir con apertura y desapego para encontrar el equilibrio que nos permita vivir en paz y con gozo.

Qué así sea el inicio de este año.

Aloha

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