Del yoga, sus prácticas y beneficios

Seguramente has escuchado la definición clásica que algunos de tus maestros han compartido sobre la palabra yoga y que se atribuye al sabio Patañjali en los Yoga Sutras. Antes de entrar en detalle, vayamos por partes. Los Yoga Sutras son 196 aforismos (enseñanzas cortas) que se escribieron alrededor del año 200 después de la era cristiana. La trascendencia de este texto radica en que por primera vez se hace una referencia clara tanto a la práctica de ásanas (posturas) como a los ejercicios de respiración o pranayama. Esta disertación que Patañjali presenta sobre el yoga está escrita de manera similar a los Vedas y las Upanishads, es decir en un formato de pregunta-respuesta. Y la primera interrogante que se plantea es “¿Qué es yoga?” La respuesta es sencilla y contundente: Yoga chitta vritti nirodaha: “El yoga es la habilidad para dirigir la mente exclusivamente hacia un objeto y mantener esa dirección sin desviarse”. Esta es la interpretación que T.S.K. Desikachar hace en su libro El corazón del yoga. He leído otras definiciones que traducen este aforismo como “yoga es detener las fluctuaciones de la mente”.  Y apuesto que te has preguntado que significa eso y en qué te beneficia.

Debo confesarte que esta enseñanza tan sencilla en apariencia tiene un significado muy profundo y que a mí me ha costado varios años de práctica y contemplación entender a qué se refiere y por qué Patañjali arranca su explicación del yoga con esta pregunta. 
Uno de los maestros que más influencia ha tenido en mi vida es Swami Nityananda de Shanti Mandir. Es mi Guru y su guía ha sido clave en mi sadhana o camino espiritual. Hace no mucho publicó un libro sencillo, siguiendo la tradición de Patañjali de impartir enseñanza con frases cortas que permiten al buscador memorizar el aforismo y contemplarlo a lo largo de varios días.  
El texto en cuestión se llama Perlas en el sendero y en uno de sus apartados comenta que de la misma manera en que vaciamos el cesto de la basura con regularidad, lo mismo tenemos que hacer con la mente. Vacía tu mente de pensamientos inútiles. Trata de tener la menor cantidad de pensamientos al día.
Cuando leí esta reflexión de mi Guru la conexión con la enseñanza de Patañjali hizo click de manera inmediata. Detener las fluctuaciones de la mente es tratar de tener la menor cantidad de pensamientos inútiles a lo largo de nuestro día. ¡Qué gran reflexión! Y claro, solo recuerda un día cotidiano, después del trabajo. Ya saliste de la oficina y entonces, cuál cascada te vienen los pendientes de la semana, comienzas a hacer memoria para ver si pagaste o no la tarjeta de crédito, no estas seguro de que compraste todo lo necesario para el trabajo escolar de tu hijo, se te olvidaron las croquetas del perro, no regaste la planta de la estancia, te es imposible acordarte del libro que te recomendaron leer, te angustias porque aún no planeas las vacaciones del próximo verano (y te angustia aún más la incertidumbre de saber si vas a tener o no tiempo para vacacionar, pero como eres muy previsor más vale preocuparse desde ahora)... y así al infinito atrapado en el tráfico. ¡Cómo si recordarlo mientras manejas en un embotellamiento vaya a ser de utilidad para resolverlo todo! Detente y contempla durante un minuto: ¿en verdad es sano tener todo esto en la cabeza durante el día? 
Y aquí es necesario hacer una pausa para no crear confusión. Estos pensamientos son inútiles no porque no sea importante pagar la tarjeta de crédito, comprar las croquetas del perro o vacacionar. Si no porque en ese preciso momento (el de estar parado en un embotellamiento) no te ayudará a resolver nada y solo te causará sufrimiento y frustración. El yoga no es evadirse del mundo. Es aprender a vivir aquí y ahora, con atención plena en el momento presente. Los pensamientos inútiles son aquéllos que en el ahora no ayudan a nada. Cuando este flujo de pensamientos se aquieta y comenzamos a desarrollar la conciencia de la atención plena, entonces surge la calma. Y de la calma viene el contentamiento. 
El sufrimiento tiene su origen en las proyecciones mentales que realizamos de manera cotidiana: "me hizo, me dijo, me agredió, me engañó, no me valoró, no me me ayudó, no cubrió mis expectativas, cuándo era más joven, cuándo trabajaba en la otra empresa, qué ocurrirá mañana si pierdo mi empleo, si no me alcanza, si me enfermo", etc.
De ahí que la ciencia del yoga siempre enfatice que el cuidado de la calidad de la mente  es un método efectivo para disminuir el sufrimiento.  

Cuando compartí estas reflexiones durante una de las clases de yoga ásana que imparto, una de mis alumnas me dijo: "si claro, ¿y cómo le hago?" La respuesta es sencilla: practica, practica y sigue practicando. La meditación, la respiración y las posturas de yoga te guían paulatinamente a desechar todos los pensamientos inútiles. Con determinación aprenderás a dirigir la mente exclusivamente hacia un objeto y mantener esa dirección sin desviarse. Al practicar hatha, ashtanga, power, anusara, iyengar o cualquier otra forma física de yoga, desarrollas la habilidad de enfocarte en un punto específico. El esfuerzo físico y la atención llevan la mente al estado de la calma. El pranayama (o respiración consciente) equilibra el flujo de la energía vital o prana y te ayuda a controlar la respiración. Una respiración en calma es sinónimo de una mente tranquila. Y finalmente, el espacio donde todo esto cobra sentido es en la meditación. Meditar es crear el espacio del momento presente. Es el estado ideal del yogui donde no hay ninguna añoranza nostálgica de un pasado que ya no existe ni tampoco una aversión neurótica de un futuro que solo es una proyección mental. 
Así, en conclusión, todo lo que hacemos en yoga es en beneficio de la mente para aprender a estar aquí y ahora, con los pensamientos adecuados y necesarios en el momento preciso.

Namasté

Daniel Mesino (Dan Sam) es editor de profesión e instructor de yoga por convicción. Su twitter es @omyogahoy. Imparte clases en los estilos ashtanga y vinayasa.

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