Día 6

Agra

06:00 Me levanto, ya no tan temprano, para continuar mi viaje ahora hacia Agra, lugar donde se encuentra el Taj Mahal. Anoche llegué cansado en un viaje en tren de Haridwar. Dos cosas para comentar. La primera, si me preguntan cómo verificar un boleto de tren en la estación, no tengo la menor idea. Yo tenía el boleto comprado pero por más que quería confirmar en los monitores la salida y la hora, nada que lo pude hacer. No entendía y todo estaba en hindi y nunca pude encontrar el dichoso tren en la información publicada en inglés. Afortunadamente, un matrimonio de comerciantes de Rishikesh me dijo: "no te preocupes, nosotros vamos a Delhi y en el mismo tren". El viaje fue mucho más cómodo. Esta vez era en primera clase y aunque dista mucho de los trenes que vemos en las películas, si fue mucho mejor que en el viaje de ida. Así que lo segundo es mucho más recomendable verificar que la clase en la que está tu boleto sea 1 o 1AC que significa con aire condicionado.
Estos días han sido increíbles. Después del shock inicial, uno va descubriendo este maravilloso país en todas sus facetas, no sólo en sus lugares sino en su gente. Anoche platicaba con una pareja de colombianos y coincidíamos en que nada de lo que te contaran o leyeras en los libros era suficiente para entender a la India. Hay una saturación constante de los sentidos: tanto que ver, escuchar, oler. Y que puedo decir de los sabores. Pero la magia también está en su gente. Ayer, mientras estaba en Rishikesh, me encontré en el puente colgante con un joven hindú que se quedaba en el áshram donde yo estaba. Contemplaba el Ganges. Al acercarme, me platicó que había nacido en India pero que vivía en Bangladesh. Quería despedirse del río porque era muy probable que no regresara en mucho tiempo. Tenía lagrimas en sus ojos.
Y luego, en la estación platico con Suresh. El vive cerca de Haridwar. Comenzamos a conversar y me dice que tenia ganas de salir un poco, y visitar el Ganges. Me dijo que amaba la libertad de poder hacer lo que decidiera, que era un regalo que la vida le había dado y no quería cambiarlo. Su inglés es perfecto y me contó que era matemático de la universidad. Se dedicaba a la investigación y vivía de una negocio propio: una pequeña fabrica que tenia en su pueblo local. Me explica: "no te creas, el dinero que gano no es una fortuna. Quizás ganaría más dando conferencias en universidades pero no quiero entrar al juego. Hago lo que me gusta, si quiero puedo tomarme un día, venir al Ganges, y seguir con mis investigaciones en astronomía y matemáticas. Es me decisión y estoy feliz. Se nos ha olvidado que todas nuestras decisiones, por más pequeñas que parezcan, tienen consecuencias".

12:00 Hacemos una pequeña parada en el trayecto. Agra está a 231 km de Delhi. Llegar al Taj Mahal toma aproximadamente cuatro horas llegar en auto. La salida es complicada por el tráfico pero en seguida todo fluye mejor. En el camino veo una procesión, se trata de un funeral. No hay ataúdes porque para los hindúes la cremación es el destino final del cuerpo que ya no ocupamos. Puedes diferenciar por el color de la ropa si el difunto es hombre o mujer. Si la ropa es blanca, se trata de un hombre.
Nos detenemos en un restaurante. Pido un te chai. Me aclaran que la palabra "chai" es la que se utiliza en hindi para decir "té". Así que puedes pedir black chai, lemon chai, etc. Mi almuerzo es de lassi de mango con unas papas con semillas de girasol y salsa de menta. Me encantó. A la salida del restaurante hay un encantador de serpientes. Ayab, el taxista que me lleva a Agra insiste en que tome una foto. Hay una cobra y una serpiente, me resisto un poco pero al final acepto. En eso se acerca un hombre con un mono. Es una hembra, trae maquillaje en la cara y un vestido de niña. No estoy de acuerdo pero en un descuido, se me sube a la cabeza y me toman una foto. Creo que no es una buena idea.
Continuamos en el trayecto y pasamos por Mathura, una ciudad sagrada donde nació Krishna. También tengo la oportunidad de ver el otro lado de la moneda: después de un funeral, ahora soy testigo de una boda y vaya que celebran en serio. Colorido, una banda, el novio a caballo. Nuevamente, los pares de opuestos: vida, muerte; la pobreza extrema y el Taj Mahal.

15:00 Por fin estoy frente al Taj Mahal. No hay palabras que puedan describir la belleza de este monumento de mármol que fue construido como un acto de amor. Valió la pena lidiar con el trafico loco de la ciudad de Agra. Mucho se puede decir de este lugar pero las palabras se quedan cortas. Cuando llegas, lo más recomendable es que tengas un guía asignado anteriormente porque si no se te acercaran un número de infinito de personas que se ofrecerán a guiarte. Yo tuve suerte. Otra tema es que también van a aparecer fotógrafos autorizados por el gobierno para que te ayuden con los fotos. Puede ser un recuerdo pero te costará muy caro: 2400 rupias. Yo lo hice y sí es divertido porque te toman unas fotos tipo Bollywood. Al final te entregan un álbum con las fotos impresas y un CD, pero creo que el costo es excesivo. Lo que ocurre es que la impresión de estar frente al Taj Mahal es tan fuerte que quieres llevarte todas las imágenes.
Otro dato importante es que Agra es un lugar eminentemente turístico. De hecho, hay una prohibición del gobierno local para montar más industrias porque el humo de las fábricas contamina la blancura de los muros del Taj Mahal. Por esta razón hay un incentivo para que todas las artesanías, hechas a mano, estén libres de impuestos. Es un incentivo más para el turismo. Si bien es cierto que visitar este lugar es obligado porque se trata de un símbolo nacional de India, rompe un poco con la inercia de los lugares anteriores: Rishikesh y Haridwar. Aquí, en Agra, los precios son más caros y hay hoteles de 5 estrellas. Pero los constrastes siguen. El caos de las calles, los sadhus, el ruido, la extrema pobreza.
Hoy tomo un tren más, esta vez a Varanasi. Son 10 horas. Esta es una de las ciudades más antiguas y sagradas del mundo.

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