Día 4

Rishikesh

La vida en el āshram es sencilla. La comida es sencilla, las habitaciones son sencillas, el baño es sencillo. Pero dentro de esa sencillez hay una intencionalidad pura en las prácticas espirituales. Hoy me despierto temprano, me baño a pesar del frío y escucho como dos jóvenes preparan la puja (altar) para el canto de la mañana. Son las 5:45 AM. Mientras uno de ellos limpia las imágenes y da un baño ritual a las sandalias del Guru, otro recita mantras en sánscrito. Enseguida viene el canto a las devis, el Āarati y el canto de Shree Krishna Govinda. Termina y voy a desayunar. Me preparo para el baño en el Ganges. Luego a Rishikesh.
Después de bañarme en el Ganges acompaño a Brenda y a si hija a un āshram. Por lógica, hombres y mujeres se bañan por separado; y ellas tienen que entrar por el āshram para ir al lugar donde tomaran el baño ritual. Yo las espero bajo un árbol de rudrakshas. Necesito el sol porque el agua estaba helada. Medito. Es impresionante como el estado meditativo se da tan naturalmente. Pierdo un poco la noción del tiempo. Al abrir los ojos, un señor de edad avanzada me saluda: "Namasté". Es un hombre ya grande, quizás rebase los 80 años. A pesar del frío, se quita la ropa para tomar un baño en el patio. Se queda en calzoncillos largos y entonces un ashramita se acerca. Le dice que se espere y él se encarga de abrir la llave y esperar a que el agua esté caliente. Entonces el ashramita joven comienza a bañar al anciano, quien no para de reír. En la India hay un gran aprecio por los niños y un profundo respeto por los ancianos. La familia tiene un valor importante. Recuerdo lo que leí en un āshram: "Venera a tus padres. Ellos estuvieron contigo en tu primer aliento. Es tu deber estar con ellos en su último".
Me despido de la gente de Shanti Mandir en Haridwar. Ha sido una bella experiencia. El traslado a Rishikesh lo haré en Rickshaw, o vehículos de tres ruedas. Son transportes muy populares en India. Me agrada porque me da la oportunidad de viajar por carretera. Son 20 km aproximadamente. Las carreteras son viejas y hay muchas similitudes con México. El colorido es impactante.
Rishikesh es un pueblo con mucho movimiento. Yo me voy a quedar en el Anand Prakash Yoga Ashram, en un lugar conocido como Tapovan. Tapas significa "austeridades" y Van "bosque", así que este lugar es "el bosque donde los yoguis practiquen austeridades".
Una muy buena opción para quedarse es el Anand Prakash Yoga Ashram. Hay gente de Japón, Holanda, Canada, Estados Unidos, Ukrania. Debo confesar que Rishikesh me ha encantado. Camino por sus calles y siento una extraña familiaridad. Por primera vez, no me siento ajeno, hay una sensación de pertenencia.
La clase que tomé hoy es en un estilo distinto que nunca había practicado. Se llama Ahkanda Yoga y fue creado por Yogi Vishvketu y su esposa Chétana Panwar, fundadores de la Anand Prakash Yoga Foundation. No hicimos posturas de pie. Todo fue en el piso. No se parece al Ashtanga ni al método Iyengar. Las secuencias son fluidas aunque con un mayor número de respiraciones. Me gusto mucho. Hoy habrá un kirtan por la noche. Mañana tomaré otra clase de este estilo.

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