Día 2

Nueva Delhi

Aún mi cuerpo resiente el cambio de horario. Ayer me dormí a las 6 de la tarde y me desperté después de las 12 de la noche. Mientras estaba en la cama, vinieron con claridad dos cosas que he aprendido en esta tierra mágica. La primera tiene que ver con que las condiciones materiales son tan endebles para la gente que las preocupaciones por el mañana o los resentimientos por el pasado no tienen cabida. Si no tengo nada material, lo único que puedo pensar es en estar vivo y sano hoy. Cumplo con mi trabajo, tengo algo que comer, ¡estoy vivo!, y doy gracias. Nada más. Es el vivir en el eterno presente. La vida es tan dura aquí que uno no se puede enrollar en odios o resentimientos. Es lo que es y hay lo que hay. Nada más.
Lo segundo es vivir sin esperar nada, sin expectativas. Es una gran bendición estar vivo y el único anhelo es a llevar una vida con méritos. Me quedo con las sonrisas de las miles de personas que transitan por las concurridas calles de Delhi, viviendo en el hoy, en el aquí, sin esperar nada. Al recordar las risas de las mujeres, hombres y, en especial de sus niños y niñas que vi hoy en mi recorrido, no puedo mas que pensar que el futuro de este lugar bendito está sustentado en sus jóvenes. ¡Qué gran lección para nuestros gobiernos!
Otra recomendación que creo ayuda mucho en el proceso es escribir a diario las experiencias del viaje. Son tan fuertes los estímulos que recibes que sólo cuando te detienes un poco, puedes asimilar lo que estás viviendo. Antes de venir, Fernanda Tapia me dijo: "es como salirte de la Matrix". Ahora entiendo de lo que me hablaba. Me duermo viendo una película de Bollywood donde un hombre con poderes defiende a una mujer que estaba siendo atacada por varios hombres. Los efectos especiales son dignos de una película del Santo contra las mujeres vampiro. Creo que hay varias similitudes entre India y México.
Son las 5:00 AM. Me levanto y mi cuerpo me pide una práctica de yoga āsana. No he practicado desde el jueves que salí y tengo una tensión acumulada por el viaje. Desenrollo el tapete, doy gracias y comienzo con un Saludo al Sol, luego otro y así comienzo. Hace frío en Delhi. La práctica me sienta bien. Percibo como mi espalda descansa al estirarse y como la respiración limpia los pulmones. Al terminar, estoy bañado en sudor, con el cuerpo ligero. En Svasana, surge un profundo sentimiento de agradecimiento. Creo que no había tenido la oportunidad de agradecer verdaderamente por Eso que me trajo aquí. Tomo mucha agua (embotellada, por supuesto), y me preparo para desayunar. Hay té Chai y bhaji puris. El bhaji es un potaje de papas con marsala y las puris son como tortillas de harina. Me encanta. Ya soy fan del té chai. Hoy voy a reunirme con la comunidad de Shanti Mandir para celebrar Satsang en el Green Field School.

Comentarios

  1. increible Dan, gracias por hacernos parte de tu viaje, me encanto la foto Namaste!

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