Carta abierta al sangham...

Queridos amigos,

Este fin de semana quiero escribirles a cada uno de ustedes: maestros, alumnos, practicantes, compañeros de shala. Es mi deseo expresar mi agradecimiento por estar ahí y ser un pilar importante del sangham, o comunidad de buscadores.
Creo con gran firmeza que el practicante tiene tres sustentos que lo alientan a seguir adelante.
El primero tiene que ver con la disciplina. El yoga es de hacer, no de creer. Se trata del "que no te digan, que no te cuenten, ve y yoguea". Quieres cambios en tus hábitos: practica, practica y sigue practicando.
El otro pilar importante son el estudio y la contemplación. Ya que has hecho tuyo el néctar del yoga de la disciplina, aprende a observar los cambios. Comprende que ocurre si practicas determinada postura o si meditas con regularidad. Que tus actos no se vuelvan autónomos, sino acciones conscientes.
Y finalmente, el sangham, esa maravillosa comunidad que hace posible que se abran espacios para practicar, personas que se comprometan con el yoga y compartan sus enseñanzas y, por supuesto, practicantes que hagan posible que el yoga siga vivo.
Todo esto porque esta semana, tuve la fortuna de impartir dos clases abiertas en distintas librerías de la ciudad de México. La primera, en el estilo Ashtanga Vinyasa, fue para gente con experiencia. Y este domingo, la práctica estuvo dirigida a gente nueva en un estilo más cercano al Iyengar.
El gran aprendizaje fue que no importa tanto si eres nuevo o un practicante con experiencia; que te encuentres en el ashtanga vinyasa yoga o, por el contrario, en el método del maestro B.K.S. Iyengar. Al final, lo que no debemos olvidar es que nuestra práctica es para cultivar un cuerpo sano, una mente en paz y un corazón compasivo.
Gracias por esta gran enseñanza, a mis maestros, a los practicantes que honran los espacios en los que imparto clase y a mis compañeros. Gracias, gracias, gracias. Ustedes hacen que el yoga se un arte vivo.

¡Bendiciones!

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