¡Tu primera clase de yoga!


Aún recuerdo la primera clase de yoga que tomé. Venía de jugar tenis así que llegué con ropa deportiva y raqueta en mano. ¡Oh sorpresa! ¡No sabía que estaba en áshram, donde las principales prácticas eran la meditación, el canto y la contemplación!
    Afortunadamente, los ashramitas (gente que vive y ofrece su servicio desinteresado en el áshram) fueron muy amables conmigo y me hicieron sentir como en casa.

Han pasado ya más de veinte años desde entonces y creo que las cosas no han cambiado mucho. Es decir, a pesar de que el número de practicantes ha crecido en varios países de Occidente y que ahora contamos con encuentros y festivales de yoga para acercarnos a esta forma de conocimiento, siempre existe cierto nivel de ansiedad cuando acudes a un estudio o centro de yoga por primera vez. Por esa razón, he decidido compartir algunas ideas que podrían ser útiles para disfrutar tu acercamiento a esta filosofía milenaria.

Asegúrate que sea una clase para principiantes

Hoy la práctica de ásanas o posturas se ha popularizado en las grandes ciudades. Tanto estudios privados como clubes deportivos u hoteles, ofrecen clases de yoga para distintos niveles. Lo más importante es preguntar si la sesión está dirigida a principiantes o no. Incluso, algunas clases restaurativas implican inversiones como parado de cabeza o de manos y no son recomendables para quienes se acercan por primera vez al yoga.

Ropa y tapete de yoga

Ya sabes que tu clase es para principiantes. Ahora, prepárate con ropa cómoda que permita libertad de movimiento. Elige ropa que permita que tu profesor revise la alineación de las rodillas. Recuerda que la práctica se realiza descalzo para no resbalarte. Algunos estudios te podrán facilitar un tapete de yoga pero es mucho mejor si llevas el tuyo. Ahora es fácil encontrar tapetes en tiendas de autoservicio que no representan una alta inversión. Procura que sea un tapete especialmente diseñado para yoga o pilates. Si es nuevo, muchos maestros recomiendan lavarlo un día antes ya que muchos tapetes sintéticos vienen con una ligera capa de una sustancia para que brillen.

Comida

Ya sea por la mañana o por la tarde, procura que hayan pasado por lo menos cuatro horas después de una comida pesada y dos horas después de una comida ligera. Créeme, tu cuerpo te lo agradecerá. Tampoco es recomendable hidratarte durante tu clase de yoga. Procura tomar agua antes o después.

Antes de tu clase

Muchos maestros llegan unos minutos antes de que inicie la clase. Puedes presentarte con ellos y comentarles que es la primera vez que vas a practicar yoga. Si tienes alguna lesión o indicación médica particular, puedes aprovechar estos minutos para compartir esta información. También aprovecha para platicar con otros practicantes que estén aguardando a que inicie la sesión. Esto te dará confianza.

Durante tu clase

Dirige tu atención al maestro y escucha sus instrucciones. No te distraigas con tus compañeros. ¡No sabes si ellos están ejecutando la postura de manera adecuada! Si en algún momento sientes que necesitas recuperar energía, simplemente ve a balasana, la postura del niño y sigue respirando. No hay nada por qué avergonzarte. Es común ir a esta postura para recuperarnos en una práctica y después continuar. También, si sientes que algo te duele, ¡detente y comunícalo a tu maestro! Sin gozo no hay yoga. Y ten siempre la consciencia de que tu práctica es tuya, te pertenece. No te compares con otros practicantes. El yoga no es una competencia.

Al final de tu clase

Contempla cómo está tu cuerpo, tu mente y tu respiración. ¿Algo cambio? Agradece. Recuerda cómo llegaste y cómo estás ahora.

¡Qué tu práctica siempre sea gozosa! ¡Qué el yoga esté presente en nuestras vidas por largo tiempo!
























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